Un equipo de investigadores de la Universidad Davis de California ha diseñado un panel "antisolar" capaz de generar hasta 50 vatios de energía por metro cuadrado durante la noche en condiciones idóneas. En un contexto donde la eficiencia energética es clave, esta innovación busca resolver uno de los mayores retos de las renovables: la intermitencia.
El desarrollo del sector fotovoltaico va más allá del silicio tradicional,y se está estudiando la posibilidad de utilizar objetos cálidos que, al apuntar al cielo nocturno, irradian calor y generan electricidad mediante el contraste térmico.
Tecnología termofotovoltaica: El sol a la inversa
Para llevar a cabo este proceso, es necesario incorporar una célula solar que funcione a la inversa. Mientras que un panel convencional absorbe la luz solar para crear energía, esta célula captura el calor residual (infrarrojo) que la Tierra desprende hacia el espacio exterior, el cual se encuentra a temperaturas extremadamente frías.
Al apuntar un dispositivo caliente hacia el cielo, este irradia calor hacia el vacío, un flujo de energía que la célula termofotovoltaica aprovecha para generar corriente. Se estima que la incorporación de esta tecnología podría incrementar la generación total de energía un 25% adicional a la obtenida durante el día por un panel estándar.
El objetivo principal de esta investigación es maximizar el funcionamiento de las placas solares las 24 horas del día. Para ello, los científicos trabajan en capturar longitudes de onda extremadamente largas. Dado que el silicio solo es eficaz en el espectro de luz visible, se están explorando nuevos materiales conductores que puedan trabajar en el rango del infrarrojo lejano. Esto permitiría equilibrar la red eléctrica durante el ciclo día-noche, facilitando el almacenamiento de energía para su uso posterior.
Materiales LPP y generadores termoeléctricos: El futuro nocturno
No son los únicos que exploran este camino. En la Universidad de Stanford, las investigaciones se centran en el uso de generadores termoeléctricos acoplados a paneles solares estándar. Estos dispositivos aprovechan la diferencia de temperatura entre el aire ambiente y la superficie del panel (que se enfría por radiación hacia el cielo) para producir electricidad sin necesidad de luz solar directa.
Por otro lado, como se destaca en portales especializados como SolarCas, el avance tecnológico también está llegando a través de nuevos compuestos químicos como el LPP (Fósforo de Larga Persistencia). Este material tiene la capacidad de actuar como una "batería óptica", almacenando energía durante el día para liberarla y transformarla en electricidad durante la noche o en condiciones climáticas adversas como lluvia o niebla densa.
Estos hitos científicos prometen revolucionar el autoconsumo, especialmente en regiones con alta radiación como España, permitiendo que un radiador toallero o cualquier otro electrodoméstico del hogar pueda alimentarse con energía limpia generada incluso bajo las estrellas.
A día de hoy, no están a la venta para el público general. Aunque la tecnología es fascinante y los prototipos de la Universidad de Davis y Stanford ya han demostrado que funcionan, se encuentran todavía en fase de investigación y desarrollo (I+D).